Respiramos lo mismo
Hay quien dice que nos conocimos un martes cualquiera de septiembre. Y ya es raro porque nadie se enamora un martes. Fue en una cafetería donde el café siempre sale demasiado caliente y los camareros tienen memoria selectiva para los nombres. Pero no es verdad que nos conociéramos ese día. Allí solo fue la primera vez que nos dimos cuenta.

